Sunday, December 16, 2007

MORIRÉ EN RIO DE JANEIRO


Moriré en Río de Janeiro


Publicado en SIETE DIAS, 19 de diciembre de 1984; N°913. Buenos Aires: Argentina.

Lo castigaron tanto sus críticos que preferió el ostracismo. Desde su exilio voluntario el escritor Manuel Puig renuncia a las polémicas y su silencio y cuenta por qué se fue de la Argentina.Manuel, tu problema con el periodismo argentino surge a raíz de la tergiversación de tus entrevistas, de la mala intención de algunos periodistas e inclusive de algunos reportajes absolutamente inventados, ¿verdad?Sí. Yo te puedo hacer un historial. Hasta el '74, más o menos, salieron notas mías. Yo me fui del país en el '73, pero en el '74 todavía salieron reportajes. Después vino un silencio muy largo hasta 1979, en que no se me pidió nunca entrevistas, y los cables que llegaban a Buenos Aires sobre publicaciones mías no aparecían. Por ejemplo: recibí un premio en Italia sobre El beso de la mujer araña ¡y en Argentina no salió nada, ni una palabra! Salió en todos los países de América Latina, y en Buenos Aires, nada. A fines del '79, en el Festival de Huelva, en España, un periodista argentino me hizo una entrevista para Buenos Aires, y salió una nota en que él agregaba cosas, tergiversaba para ayudarme a que la nota apareciese; yo "decía" cosas "muy conformistas", muy especiales, que no coincidían con lo que yo pensaba. Entonces me aterroricé, pues a ese precio yo no quería que apareciese ninguna entrevista. Además, los libros tenían muy poca circulación en Argentina. En ese tiempo estaba entrando Pubis angelical en Buenos Aires, pero sin exhibición en vidrieras. Era la época de los libros de "exhibición restringida". Pero sí seguían prohibidas The Buenos Aires Affair y El beso de la mujer araña".A raíz de The Buenos Aires Affair surgió tú problema en Buenos Aires...Sí. Todo surgió en 1973. Fue una novela que desagradó a mucha gente; había cierta crudeza sexual -yo diría más bien "candor"-; las cosas se nombraban directamente; no había intención pornográfica sino desmistificadora de la pornografía. Había ese elemento y el político: yo hablaba de Perón en términos elegiosos. Y en ese momento había una gran parte del "intelectualado" que veía muy mal la discusión del "personaje Perón". Se exigía una adhesión incondicional. Y mi visión crítica molestó mucho.Estando allá todavía noté la hostilidad de medios periodísticos; tenía que ir a televisión, estaban notas por salir, y de golpe todo se paralizó. Esto a partir del 20 de junio de 1973. Antes del 20 de junio todo había sido tolerado perfectamente. Pero las cosas cambiaron mucho a aprtir del 20. El libro salió en mayo, y tuvo un primer momento bueno, no se tomaban medidas... Todavía no había montado un "organismo". Y yo sentí esa hostilidad y pensé que no estaría mal salir unos meses, alejarme, evitar choques inútiles, creyendo que era algo muy pasajero.¿La idea fue por unos meses y nada más?Sí.; porque yo confiaba que Perón no iba a aprobar una cacería de brujas. En enero del '74 el libro fue secuestrado, y de ahí en adelante todo fue empeorando. Ya después de la muerte de Perón, sí, la cacería de brujas se desató. Había pasado más de un año de mi salida del país, en septiembre del '73, cuando llamaron a mi casa de la Triple A pidiéndome que saliera del país dentro de las 24 horas. Ese fue a principios del '75, en aquella época que se pedía que cualquiera que pensara por su cuenta saliera del país, ¿recordás? Gente de diferentes ideologías se vieron obligados a salir, porque directamente el hecho de pensar por tu cuenta era considerado peligroso y subversivo. Yo jamás estuve ligado a ningún movimiento armado ni nada que se le parezca. Pero sí pretendía opinar, tanto a través de mis libros como en entrevistas, y eso no estaba bien visto. En el '76 esto se agravó más aún. Al venir la Junta yo pensé: "bueno, ¿qué va a suceder?" Yo estaba visto como hostil al peronismo, entonces los militares me van a encontrar simpático...¡Pero no! De una lista negra pasé a la otra y para entonces ya había publicado El beso de la mujer araña en España, y no pudo circular: fue mi segundo libro prohibido.¿Los demás sí tuvieron circulación normal en Argentina?Los dos primeros que estaban publicados en Argentina sí, La traición de Rita Hayworth y Boquitas pintadas. Supongo porque son temas que se desarrollan en los años 30 ó 40.Tanto de Boquitas pintadas como de Pubis angelical se hicieron películas en Buenos Aires. ¿Hiciste los guiones?Sí. Lo último que hice como trabajo en Buenos Aires fue justamente el guión de Boquitas..." Y no estuve en la filmación. Para entonces, ya me había ido.¿De Pubis angelical también hiciste el guión?Hubo una coloboración mía al comienzo, pero lo que se filmó fue todo de De la Torre. Hubo de parte mía una colaboración inicial.Cuando llegaron las amenazas de la Triple A, Manuel,¿dónde estabas?En México, pero me enteré mucho después. Sucede que quien atendió el teléfono era un hermano mío. Mis padres, por suerte, no se enteraron pues él no les dijo nada. Y él es muy perezoso para escribir, entonces yo me enteré meses y meses después.Qué extraño que las amenazas hayan llegado cuando ya estabas fuera del país.Es que no sabían que estaba fuera. Lo que pretendían era intimar a salir o a no volver. En mi caso habrá sido a no volver, a no intervenir en la vida del país, y con eso se conformaban.¿Hubo posteriormente otras amenazas concretas?No, no. Gracias a Dios fue la única. Yo no he tenido dificultades en ese sentido. Pero para mi trabajo fue muy problemático. Ante todo perdí a mis lectores, a los principales. Yo escribo, ante todo, para la gente que comparte mis problemas; más que nadie los comparte un argentino. Y fueron años en que mis libros no llegaban a los argentinos.¿Y cuándo comienzan a llegar los libros?Comenzaron en el '79 con Pubis angelical, pero por cuentagotas. Después entró el libro siguiente, Maldición eterna a quien lea estas páginas; pero eran además muy poco comentados por la crítica, y el lector apenas se enteraba que existían estos libros. Su circulación era mínima comparada con mis libros anteriores. Yo era un escritor que tenía un público bastante numeroso: mi literatura es bastante pretenciosa pero accesible al mismo tiempo.¿Qué explicación te daba el editor?El era, ante todo caso, el responsable por que tu libro no tuviera un traje, una divulgación...Pero yo pasé a publicar en España El beso de la mujer araña. Ningún editor en Argentina podía en aquel momento publicarlo porque era exponerse a que le secuestraran una edición completa que, bueno, es un capital. Además existió eso por parte de la censura, algo muy efectivo, el hecho de no establecer un órgano de censura que se pudiera consultar, como en la España de Franco. Allí había una oficina de censura a la que se presentaban los manuscritos y te decían que tal cosa se podía pasar, tal otra no, y se negociaba. Pero cuando eso no existe, es mucho más arriesgado para el editor, ¿entendés? Entonces se produce la autocensura, que es mucho más peligrosa. Es todo un capital que se arriesga.¿Con la crítica tuviste problemas?Sí, y ése es el punto para mi más doloroso. Porque enesa época en que había tanta dificultad para la circulación de mis libros -y hasta el año pasado-, las exigencias de la crítica se redoblaron. En lugar de ser apoyado, nunca se me trató peor. Realmente se leían mis cosas con malos ojos.¿Qué pasa con la posición de los críticos en relación a que tus libros se leen en las universidades?Bueno, cuando te dije de la mala acogida de mis últimos libros por parte de la crítica argentina, también debo agregar que en los otros países donde se publican siempre causan polémicas. Pero polémicas realmente histéricas, desagradables. Para mí está muy bien que se discutan mis cosas, no pretendo que a todo el mundo le guste. Pero que esa discusión se haga en términos civilizados. Yo recibo insultos por parte de la crítica increíble. Los últimos dos libros en España han dividido mucho a la opinión, y quienes hablan mal lo hacen realmente con palabrotas. Y en México también. Mis libros producen unas reacciones agresivas casi te diría que inexplicables.¿Por qué tal rechazo?¿Pero se venden bien tus libros?Sí, tengo siempre una cierta circulación asegurada, en ese sentido no me puedo quejar. Pero me gustaría tener una relación más civilizada con la crítica, tampoco que me adoren, claro. Pero me preocupa sobre todo la histeria de los opositores. Realmente no me favorece en nada, a mí no me hace bien. No sé en el sentido creativo si esto tendrá buena o mala repercusión, si un ataque me estimulará o no. Pero no sé, en otros niveles me entristece que el mundo de la literatura esté lleno de esta gente tan negativa.Porque puede estar de acuerdo o no con respecto a un escritor, pero lo importante es medir la palabra, que esa crítica no sea dañina, ¿no es cierto?Sí. Desde el comienzo, por ejemplo, la salida de La traición de Rita Hayworth causó polémica, mucha crítica en contra. Con el paso de los años, se sigue traduciendo, se sigue comentando... Ahora, ¿qué va a pasar con los recientes? Siempre tengo que esperar años para ver lo que dice el tiempo. Porque en última instancia, el juez es el tiempo, en literatura y en todas las artes. Siempre se necesita una cierta perspectiva de tiempo para ver qué es lo que queda de los esfuerzos de su creador. Realmente a mí la crítica no me ayuda a continuar una obra. Sinceramente es demasiado. Es irreconciliable el crítico que habla a favor con el otro. No puedo escuchar ambas voces al mismo tiempo,son excluyentes. De mis últimos libros que han recibido el clásico tratamiento, no sé. Pero de El beso de la mujer araña sí te puedo contar, pues han pasado, del 76 hasta ahora, siete años. El libro fue al comienzo realmente hostilizado de una manera increíble. Feltrinelli, en Italia, había publicado toda mi obra anterior y cuando llegó ese manuscrito me lo tiraron por la cabeza, se enfurecieron. Finalmente salió el libro en París, y Le Monde, que es en cuanto a libros de traducción la "palabra máxima" - quien da el beneplácito en Francia es Le Monde, no para novelas francesas sino para libros de traducción- sacó una crítica pequeña que acaba así: "en este libro hay elementos interesantes pero todo se ahoga en un mar de sentimentalismo". Con eso se acabó el libro. Pero unos años después un profesor lo propuso en la universidad como lectura obligatoria. Eso fue algo increíble, pues toda literatura universitaria en Francia debía ser nacional (es nacional aún). Y con esa proposición se dejó de lado por primera y única vez es a "ley", que decía que esa lectura debía ser nacional y debía ser obligatorio en francés para cursos de profesorado. Ahora, todo el mundo que aspire un profesorado allí tiene que leer esa novela. Entonces pasó a ser un libro muy conocido y apreciado allí.¿Y la crítica francesa?Yo pasé por la Sorbona hace dos años, y tuve un recibimiento por parte de los alumnos que fue inolvidable. Por supuesto, ni una palabra salió en la prensa argentina. Fue un recibimiento muy carinõso... fue una ovación. Yo, si hubiese sabido, no hubiera ido, porque me hubiese aterrado la idea. Fui simplemente invitado a conversar con un grupo de alumnos. El encuentro era en un aula magna. ¡Dios mío! Todo ese lleno era impresionante. Y allí estaba el crítico de Le Monde, y estaba muy contento.¿Y la crítica en Brasil?Con mi último libro salido aquí, Sangre de amor correspondido hubo problemas enormes. El libro fue mal leído, o leído con aprehensión. No recibí el tipo de lectura desprejuiciada, que yo pretendería que recibiera cualquier novela mía. Lo que he descubierto, que es muy horrible en el mundo de la literatura, y después de todos estos años de publiación, es que existe la lectura prejuiciosa. Es muy difícil evitarla. Un lector puede ser influido por comentarios previos para no prestar al libro la lectura virginal, abierta, descontraida.¿Está condicionado por la crítica?Sí, por la crítica o por una opinión general, un consensogeneral que se forma de algún modo.'De algún modo' debe ser la prensa...Sí, o la opinión de la gente formadora de opiniones... Yo, a través de estos años, he descubierto que existeese horror, además de existir la censuras y las represiones. En la Argentina, la crítica ha sido estos últimos años despreciativa, condescendiente: "vamos a ocuparnos, a perder unas hojas leyendo este libro."Esa era la actitud que yo sentía detrás de la crítica del sujeto. Pero lo que se produce es esa polémica muy histeroide. Ahora, una de las razones es mi terquedad para la experimentación. Es decir que cada libro mío es un intento de algo diferente. Eso nadie me lo va a negar.¿En qué diferente? ¿En estilo, en contenido?En temática... Por ejemplo, Sangre de amor correspondido no tiene nada que ver con Maldición eterna a quien lea estas páginas, y "Maldición ..." no tiene nada que ver con Pubis angelical, y "Pubis..." no tiene nada que ver con Boquitas pintadas... De algún modo hay lectores que se molestan al no encontrar en la obra siguiente de un escritor una continuación de aquello que le agradó o que le interesó en su obro última. Supongo que eso tiene que ver. Pero, repito, pasan los años y las cosas mejoran para mí en cuanto a la apreciación de estos libros. El beso de la mujer araña está en montones de cursos universitarios; además claro, de aquel curso francés, que por ser nacional es monstruoso. Todo el programa en Francia es único, para todas las universidades, lo que no sucede en Estados Unidos, por ejemplo.¿Y allí?Se ven mucho mis cosas en los cursos de literatura latinoamericana, y todos mis libros están traducidos,están en edición de bolsillo, pero claro, sin pasar al público masivo. Dentro de determinada círculo... Lo cual te diré que es la condición de la mayoría de los escritores traducidos. Son poquísimos los escritores extranjeros que pasan al mercado masivo. Latinoamericano ha sido García Márquez, el único.¿En qué países tus libros son más leídos?No son best-seller en ninguna parte, pero se continúan publicando en varios idiomas. En Italia, Francia, España, en Alemania tengo ya cinco publicados...Todos tus libros han sido traducidos, ¿verdad?Van saliendo... tardan bastante. Boquitas y El beso son los que tienen más números de publicaciones.¿Cuál fue el libro que más te gustó escribir?Te puedo decir los que más trabajo me dieron. Sin duda, Pubis angelical y The Buenos Aires Affair. Yo siempre tengo debilidad por el último. Debe ser porque sabés que, si el último gusta, da la sensación que todavía estás produciendo algo que interesa.¿Leés mucho, Manuel?No, yo tengo un problema con la lectura. Leo bibliografías, ensayos, historia. Pero me cuesta leer novelas. Todo aquello que sea ficción, que implique estilo, me lleva a una lectura de tipo crítico, que no me resulta descanso, no me resulta placentero. Yo leo al Quijote como si estuviera realizando un manuscrito mío. Eso es una deformación profesional. Estoy en un momento en que escribo mucho y, bueno, si a la noche necesito un descanso y me llevo un libro a leer en la cama no puede ser ficción, pues si es ficción, me pongo a corregirlo, a enmendarle la plana a quien sea.Te ponés en crítico y no en lector.Sí. Estoy revisando el texto, ¿entendés? No lo estoy saboreando así libremente. En cambio biografías, tipo de escritura en que no entre el estilo como elemento fundamental, no me trae problemas, consigodistraerme.¿Qué escritores te gustan?Lo que leí en otras épocas. de aquellas épocas recuerdo especialmente los clásicos italianos, Petrarca, Dante, Bocaccio, Tasso... Después me gusta mucho el barroco español... Y ya de los modernos, tengo que hacer referencia a lectura de otras épocas: Faulkner, Thomas Mann...¿Kafka?¡Fundamentalísimo!¿Cuándo te decidís por el paso del cine a la literatura?Estando en Roma, aprincipios del año 1962. Estaba tratando de hacer un guión y tratando de cambiar orientación. Entonces había procurado una línea bastante escapista, que tenía que ver mucho con la influencia de los filmes de mi infancia, películas de Hollywood: procuraba tenazmente copiar. Cuando quise referirme a mi realidad , no a hacer glosas sobre películas ya vistas, ahí sentí que necesitaba más espacio que el que me daba una película. Pasé sin darme cuenta a la literatura. El elemento de síntesis que exige el cine no se adecuaba al tipo de cosas que yo quería contar. El material que yo tenía para contar exigía una actitud analítica, más espacio.¿Escribías de chico?No, sólo las composiciones del colegio. Pero me gustaba.Pero más te gustaba el cine, ¿verdad?Sí...En cine trabajaste con De Sica, ¿no?Sí, hice un curso en el Centro Experimental de Roma en el '56 y de allí pasé a hacer prácticas con variosdirectores importantes de aquella época. Con Stanley Donn, en París, en su época más interesante; con René Clement y con De Sica. Pero pronto me di cuenta que el trabajo del set no era lo mío.¿Hace cuánto que estás en Río?Van a ser cuatro años. Pasé un tiempo en México y un tiempo en Estados Unidos, durante estos diez años. Estuve dos años en México y cuatro en los Estados Unidos, pero estos últimos fueron muy repartidos con Europa. En verano me iba de Nueva York. Tenía un taller literario en la Universidad de Columbia, y con eso resolvía la cuestión de mis papeles.¿Querés volver?Yo estoy aquí ya muy establecido. He traído a mis padres, tengo casa... Pero me gustaría pasar parte del año allá. A mí me gusta mucho Río de Janeiro, me siento muy bien. Pero me gustaría muchísimo pasar parte del año en Argentina, más que nada en la provincia.¿En General Villegas, tu ciudad natal?No necesariamente. El interior en general me interesa más que Buenos Aires. Me gustaría pasar meses y no sólo una ojeada, pues con eso no hacemos nada... pero, ya veremos.


Este artículo forma parte de:

"Manuel Puig: Una aproximación biográfica."
Una biografía multimedia en formato CD-ROM.
Investigación, entrevistas y compilación a cargo de Gerd Tepass.
Buenos Aires, junio de 2008.
ISBN 978-987-05-4332-9
distribución via: www.manuelpuig.com

0 Kommentare: